Creado alrededor del primer puerto de Buenos Aires, y convertido en poco tiempo
en uno de los barrios más típicamente porteños, San Telmo fue un
espacio que se caracterizó por ser el lugar preferido por las familias aristocráticas,
hasta que la epidemia de la fiebre amarilla, en 1871, los obligó a partir hacia
el norte de la ciudad.
Con el flujo migratorio, San Telmo se llenó de idiomas y hábitos "extraños". Los
inmigrantes, dedicados generalmente a las actividades portuarias, ocuparon las casonas
abandonadas por las familias adineradas y las subdividieron en espacios de uno y
dos cuartos que fueron asignados a diferentes familias.
Así nació el conventillo: un acontecimiento que también se repetiría
en el barrio Monserrat.
El nombre del barrio San Telmo proviene de un santo napolitano, protector de los
navegantes y de los pescadores. Durante el siglo XIX, el barrio obtuvo su papel
preponderante durante las invasiones inglesas en 1806 y 1807, y vivieron allí ilustres
personajes como los creadores de la escarapela nacional French y Beruti, y otros
reconocidos pensadores liberales como Dorrego y de Luca.
La virtud del barrio San Telmo está en aquellos lugares tan interesantes que se
descubren mientras se recorren calles empedradas y angostas, que
circundan construcciones coloniales, con rejas de hierro forjado
y las construcciones de estilo inglés, francés
y art nouveau.
San Telmo, rico en historias y anécdotas, alberga en la actualidad el más importante
mercado de anticuarios y reúne un importante número de locales
en los que se interpreta y baila el tango, convirtiéndolo en uno
de los lugares más visitados de Buenos Aires.
A partir de 1970, San Telmo empezó a ser revalorizado. Las viejas construcciones
fueron refaccionadas y muchos de los edificios, con más de 100 años de antigüedad,
declarados Patrimonio Histórico de la Ciudad.
Actualmente es un barrio donde hay un amplio despliegue cultural:
escuelas de arte, cine y televisión, así como muchos negocios de antigüedades
y una feria que se desarrolla durante el fin de semana, donde el
visitante puede adquirir hermosas antigüedades, desde un disco de pasta, hasta el
mobiliario completo para una casa.
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